Por Ing. Agr. Carlos Abecasis, Asesor en Bio-regeneración de Suelos.

Consorcios microbianos y bio-control equilibrado de plagas y enfermedades

Normalmente caemos en el error conceptual de creer que existen “bichos” malos y buenos y que sólo nos queda asumir la realidad tratando de rogar para que nuestros cultivos no tengan la “mala suerte” de que aparezca la plaga…
Publicado el 09/01/2018 en Informes técnicos
Por Primicias Rurales



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Normalmente caemos en el error conceptual de creer que existen “bichos” malos y buenos y que sólo nos queda asumir la realidad tratando de rogar para que nuestros cultivos no tengan la “mala suerte” de que aparezca la plaga…  Pero la realidad dista bastante de todo esto: No existen hongos o insectos malos sino solamente hongos e insectos que se tornan dañinos para nuestros cultivos cuando se dan las condiciones predisponentes para un desarrollo descontrolado de algunos de ellos, lo que normalmente ocurre cuando eliminamos del ecosistema algunas especies de la cadena trófica o cuando le agregamos otras.  Vale decir que la plaga no existe per se sino que es consecuencia de desequilibrios.

Todos los seres vivos del planeta estamos (o estábamos…) en un equilibrio dinámico en el cual cada uno es un eslabón de una cadena alimenticia.  Por lo tanto es muy poco probable que, espontáneamente, alguno termine sobresaliendo del resto; sólo sucederá si esa cadena se rompe, situación que solemos generar frecuentemente los humanos sin ser conscientes de ello y luego confundiendo las consecuencias con los verdaderos motivos del hecho: Creemos que Verticillium sp o Xylella sp son el problema cuando en realidad son sólo la consecuencia del problema…  El verdadero problema está en el desequilibrio que generamos produciendo de la manera que lo hacemos; las plantas viven en una situación constante de stress, a lo que se le suma el stress de los eventos climáticos extremos como las heladas tardías o la humedad excesiva, entre otros. 

Por lo tanto, hasta que no logremos producir de manera equilibrada, el stress seguirá, y con él las enfermedades…  

 

¿Cómo se enferman las plantas?

Cada planta tiene puntos fuertes y débiles.  Cuando existe alguna perturbación del ecosistema debida a cualquier factor biótico o abiótico, la microbiota edáfica y la foliar, altamente sensibles a los cambios, se afectan, y con ello se produce una serie de efectos en cadena que terminan estresando al cultivo generando signos y síntomas justamente en las partes más débiles hasta que, sin no existe un corte del stress, se enferma.  O sea que la enfermedad es originada por un desorden microbiano que produjo una acumulación de stress.  Vale decir que cuanto menor sea ese stress, menor será la posibilidad de enfermarse.  Y si decimos que el stress es consecuencia de desequilibrios, la manera inteligente de evitar la enfermedad debería ser mantener el mayor equilibrio posible.  Traducido a la agricultura tradicional, sería, entre otras técnicas, usar especies y variedades (ecotipos) acordes al ecosistema geográfico, cultivar la cantidad de plantas por unidad de superficie y el área máxima que el sistema soporta sin producirle daño, usar fertilizantes a base de minerales naturales, usar pesticidas producidos con moléculas que generen el menor impacto ambiental posible pero sólo como excepción para situaciones extremas, buscar rindes que no generen degradación de los suelos,  no eliminar/quemar la hojarasca o rastrojos, no utilizar herbicidas o hacerlo sólo en casos particulares, roturar lo mínimo posible la tierra, rotar cultivos en los casos de plantaciones anuales, hacer intersiembras, etc.

 

 

Pero el verdadero cambio debiera traducirse en hacer el mayor esfuerzo por lograr que los primeros 20 cm de suelo contengan en forma permanente la mayor biodiversidad posible, lo que lleva a una producción equilibrada, de una mejor relación costo-beneficio y de plantas menos propensas a plagas y enfermedades.

Poco se conoce de lo que pasa en una planta cuando el stress aumenta, y es que se incrementa peligrosamente el desdoblamiento de las proteínas en azúcares y aminoácidos, lo que atrae a insectos y hongos ya que estos no los pueden sintetizar (trofobiosis).  La planta utiliza esta estrategia para poder enviar los aminoácidos a solucionar los efectos del stress.  De más está decir el resultado de esta situación: formación de plagas y fungosis debido a que son muchas las plantas que están en stress al mismo tiempo, dándole a los insectos y hongos las condiciones ideales para su crecimiento desmedido.

Otra de las consecuencias del exceso de stress es la alteración en la formación de fitoalexinas por parte de las plantas.  Las fitoalexinas son sustancias de defensa que fabrican para repeler o para controlar insectos, hongos y demás seres vivos que puedan dañarlas; incluso se podría incluir dentro de este concepto a ciertas sustancias alelopáticas que segrega la planta para evitar que otra planta competidora se desarrolle dentro de su área de acción.

Vale aclarar que hay dos niveles de stress: el eu-stress y el di-stress.  El primero es el stress “saludable”, el que nos mantiene alerta.  Pero cuando se supera el umbral, se transforma en di-stress, que es el dañino.

En conclusión, el stress excesivo, además de generar un enorme gasto de energía vegetal y una disminución en la fotosíntesis, crea las condiciones para la formación de plagas.  Pero lo más importante es comprender que para que una enfermedad se desarrolle hacen falta 3 elementos:

  1. Condiciones ambientales adversas
  2. Desequilibrio microbiano
  3. Planta estresada (no es suficiente con que esté presente la planta)


¿Qué significa hacer un bio-control natural y equilibrado de plagas y enfermedades?

Como el clima es uno de los factores de mayor impacto y uno de los que menos podemos manejar, deberíamos enfocarnos en generar la menor cantidad de stress posible al sistema para que cuando aparezca el evento, la planta esté lo mejor “parada” posible.  Para ello la naturaleza inventó muchas estrategias, pero la más clara y sencilla es la BIO-DIVERSIDAD.  “A medida que aumenta la bio-diversidad, los sistemas se hacen más estables”.  En este sentido el suelo y las hojas están repletos de seres microscópicos que trabajan mancomunadamente en verdaderos “consorcios” de muchas especies para que la planta reciba los nutrientes suficientes para vivir saludablemente y para que no existan “bichos” de más ni de menos.  Paralelamente ellos reciben de las plantas su recompensa y el sistema se vuelve simbiótico y equilibrado.

Pero cuando eliminamos parte de ese consorcio microbiano por malas praxis, ya sea en las hojas o en el suelo, el di-stress se inicia porque le damos espacio a la aparición de grandes cantidades de algunos pocos que se tornan resistentes y dueños del lugar…   Es el típico caso del uso de los mal llamados productos “preventivos”, ya que, al contrario de lo esperado, son los que crean el ambiente favorable para la enfermedad porque sólo controlan a algunas especies y dejan el espacio a las que sobreviven al biocida creando un ambiente favorable para que crezcan otros en forma desmedida que antes estaban en equilibrio, con alta probabilidad de generar una patología. 

 

¿Cuál es el tratamiento que proponemos?

Nuestra propuesta es mantener la bio-diversidad a través de CONSORCIOS MICROBIANOS ESTABLES de cientos de especies diversas en suelos y en hojas, pero cuando las condiciones regionales son muy favorables para un determinado tipo de plaga o bien existe una infestación de determinados micro o macro-organismos, se recomienda un refuerzo con mix de BIOCONTROLADORES ESPECÍFICOS que se aplican en suelos y/o en follaje.

No hay que confundir consorcios microbianos con mixturas de microorganismos específicos que se agrupan para un fin determinado.  Los consorcios de los que hablamos son verdaderos equipos que se han formado naturalmente, por lo que contienen la cantidad y diversidad “adecuadas”, y son capaces de liderar un cambio hacia el equilibrio en el lugar donde se los ponga.

Lo primero que recomendamos es un análisis bio-orgánico del suelo en lugar de los análisis tradicionales (químicos y/o físicos) para poder diagnosticar correctamente el problema.  

Para ello recomendamos trabajar con imágenes satelitales especiales, cromatografías planas y metagenomas.

  • Los bio-controladores microbianos son microorganismos que controlan naturalmente a otros microorganismos o a insectos que se hallan en una cantidad mayor a la adecuada para ese sistema.  Hay algunos que son específicos para una determinada plaga, aunque la mayoría de los bio-controladores son genéricos: controlan a muchas especies.  Por ejemplo, Trichoderma sp o Bacillus subtilis son microorganismos que controlan muchos tipos de hongos y bacterias.  El tema es que NO actúan solos para hacer su trabajo, y es por eso que utilizar una especie sola no es la manera correcta de controlar plagas.  Hay que trabajar con mixturas de “bichos”, lo que se ve altamente beneficiado cuando agregamos consorcios microbianos estabilizados.  

Hay que tener mucho cuidado cuando se utilizan bio-controladores de una sola especie ya que pueden terminar siendo una nueva plaga para el sistema por la enorme cantidad de microorganismos iguales que ingresan por unidad de superficie.  Como ya se dijo, los ecosistemas funcionan cuando existe el equilibrio de fuerzas; si una especie domina por sobre las demás, se genera un desequilibrio que es perjudicial para todo el sistema suelo-planta.

Desarrollamos insumos compuestos por varias cepas y especies microbianas “a medida”.  Un ejemplo: La misma mixtura para Oidios podría llegar a servir para Peronospora sp, pero como son plagas que se desarrollan bajo condiciones opuestas: los Oidios con fresco y baja humedad y la Peronospora sp con calor y humedad, es que debemos aplicar en dos momentos diferentes, que sería operativamente similar a hacer varias aplicaciones de “preventivos”. 

  • Por otro lado la mejor manera de evitar que algún “bicho malo” se pueda desarrollar en forma descontrolada es mantenerlos a raya con grandes consorcios microbianos estables aplicados en suelos y en hojas.  Esto mantiene un equilibrio natural donde no pueden prosperar las plagas fácilmente ya que, como se dijo, la enorme biodiversidad actúa ejerciendo un control natural.
  • Pero existe más de un motivo por el cual se producen desórdenes que provocan plagas, por ejemplo: aplicación de sustancias de síntesis química, eventos climáticos fuertes, falta de Oxígeno en suelo, exceso de salinidad, etc.  Todos ellos generan stress en las plantas.  Y este dato no es menor ya que, a ese stress se le suma el stress por el ataque de los patógenos, por lo que se crea un doble stress que NO se soluciona matando a la plaga solamente porque la planta sigue en stress una vez eliminado el “patógeno”.  La recomendación entonces es reducir el stress a través de una dosis de combinaciones de aminoácidos, bioles, sustancias húmicas y consorcios microbianos, entre otras sustancias naturales; por eso hablamos de un paquete tecnológico y no de un producto milagroso.  A toda costa el productor debe bajar el stress del cultivo para que no siga la planta susceptible a cualquier otra enfermedad (!).
  • Hay que tener en cuenta que en un primer año de tratamiento todavía no están los consorcios instalados en forma estable en hojas y suelos por lo que el sistema de defensas es muy frágil aún como para que no se agreguen bio-controladores aparte de los consorcios naturales.  A medida que avanza en años el tratamiento el sistema se va llenando de consorcios que van disminuyendo la posibilidad de descontroles microbianos y, por ende, de patologías.

La naturaleza contiene distintos tipos de microorganismos.  Como se mencionó, no existen los malos y los buenos sino sólo microorganismos con diferentes funciones; todos ellos esenciales dentro de la cadena trófica.  De todas formas, y a los fines didácticos, se podría decir que hay tres tipos de microorganismos: los que pueden afectar negativamente cultivos bajo ciertas condiciones, los que pueden afectar positivamente y los neutros.  Estos últimos ocupan la mayor proporción, y se inclinarán a “ayudar” a los positivos o a los negativos en función de los que ganen la contienda.  Es por eso que todos los microorganismos son importantes a la hora de reducir las posibilidades de generación de plagas y enfermedades. 

Primicias Rurales

Fuente: engormix


Noticia publicada el 08/01/2018 a las 18:45
Última modificación: 08/01/2018 a las 18:45


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